«CYRANO DE BERGERAC»

La euforia

«… ¿A calmarme? Voy a estar frenético, voy a destaparme, ni un ejército entero mi fuerza aplasta. Tengo 10 corazones, 20 brazos, basta ya de matar enanos, ¡necesito gitantes! «

 

Gérard Depardieu interpretando a Cyrano de Bergerac. En la escena, acaba de ser citado para el día siguiente con su amor platónico, su prima Roxane y es tal la euforia que le produce, que le hace desafiar a cualquiera, se ve capaz de batirse con cualquier enemigo, por muy grande que sea.

Esto pasa en el trading. Y puede pasarnos de varias formas, explicaré dos de ellas.

Llevamos unos días de buena racha, nuestra confianza en nosotros se incrementa, estamos contentos, empezamos a creer que esto del trading se nos da bien, que somos buenos en esta profesión, que ya tenemos los conomientos, que ya sabemos interpretar, hemos ganado al mercado. Y bajamos la guardia. Entramos en operaciones que no cumplen el 100% del trading plan pero nosotros sabemos más que él y seguro que saldrá bien. Y la operación se gira. Lo mejor que nos puede pasar es que salte nuestro stop, colleja, cabeza gacha y a ser más humildes. Pero aún puede pasar algo peor, creer que nosotros no nos equivocaremos y quitamos el stop o lo movemos, las pérdidas se incrementan, el sudor empieza a aparecer, entra el miedo y finalmente, dependiendo de cuánto podamos aguantar la angustia y el sufrimiento, se cierra la operación con una pérdida importante.

Segundo caso. Empieza un día de operativa y ganamos una operación que ha salido perfecta, bien operado, paciencia para aguantar la posición hasta dónde teníamos pensado y planeado desde el inicio y ganamos un buen dinero. Estamos felices y orgullosos de nosotros mismos. Tal es la euforia que en el mismo día, hacemos otra u otras operaciones. Y lo mismo que en el primer caso, no se sigue el trading plan, vienen las pérdidas… Y al final resulta que perdemos lo que hemos ganado en la primera operación o un porcentaje x que nos duele. Y viene la catástrofe, queremos recuperar lo perdido, queremos volver a acabar el día con lo que habíamos ganado en la primera operación. Y sobreoperamos, sin cumplir ni lo más mínimo el trading plan, abriendo posiciones donde no toca, sin ningún sentido, más que el de quitarnos ese dolor por haber sido tan estúpidos de perder lo que habíamos ganado ese día. Ni falta decir cómo termina la jornada de trading. Perdemos lo que ganamos en la primera operación y más allá…

Creo que todos y cada uno de nosotros ha pasado por algo así. Y duele. Mucho, duele más perder lo ganado, que perder una operación a la primera. Duele que te quiten lo que era tuyo. Y ahí tenemos el error, nadie te lo ha quitado más que tú mismo.

El sentimiento de euforia, en el trading y en otras facetas en la vida, nos lleva a una sobreconfianza en nosotros mismo muy peligrosa. Nos hace ser más valientes, tomando menos precauciones en nuestros actos y lo peor, no cumplir nuestro trading plan porque creemos que sabemos más que él.

El viernes explicaré un caso mío y posibles soluciones a este problema. Pero lo primero que hay que hacer es detectar en nosotros esa euforia y alejarnos de las pantallas hasta que la calma no haya vuelto en nuestro estado de ánimo.

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