QUE LAS GANAS DE RECUPERAR, NO NOS NUBLEN LA VISTA

Queridos lectores de Serenity Markets, estoy feliz de poder iniciar esta sección de artículos que iré compartiendo con ustedes todos los domingos, donde hablaremos de aquellos aspectos, menos técnicos, menos operativos, pero también importantes.

Importantes porque un operador, un trader de éxito, conoce que, para poder obtener regularidad en sus resultados positivos, debe tener bien trabajado uno de los aspectos claves para ello: la gestión emocional.

Así que, alejados del día a día y de la vorágine a la que los mercados nos tienen inmersos de lunes a viernes, deseo que, con este pequeño espacio de los domingos, tengamos unos minutos de reflexión y calma, para tratar estos aspectos.

 

 

 

Hoy me gustaría profundizar en algo que pienso que puede ser de utilidad, dadas las circunstancias actuales.

Estamos viviendo momentos históricos en los mercados, de extrema volatilidad y, por tanto, donde hay que extremar las precauciones más allá de lo habitual.

¿Por qué digo más allá de lo habitual? ¿Es que acaso no debe formar parte de nuestra operativa el ser precavido?

Por supuesto, eso siempre.

Pero ya saben ustedes que los seres humanos venimos de serie con emociones, no las podemos dejar en la habitación de al lado cuando hacemos trading, ni podemos guardarlas en un cajón durante unas horas, mientras estudiamos nuestras próximas operaciones en bolsa o en cualquier activo con el que operemos.

Y esas emociones, amig@s lectores, se nos activan y ¡de qué forma!

Y aquí enlazo con lo de “extremar las precauciones más allá de lo habitual”.

Como decía, en estas últimas semanas, de alta volatilidad, de fuertes caídas en bolsa, de activos refugio que no han asumido su rol, … nuestra operativa en mayor o menor medida, se ha visto afectada.

Muchos habrán visto como sus cuentas de trading, de valores, sus fondos, han sufrido pérdidas. Han visto, tal vez, como los beneficios acumulados en el ejercicio anterior se han volatilizado en pocos días, dada la velocidad con la que han ocurrido las cosas, muchos proyectos, muchos sueños que había detrás de esos ahorros, se han evaporado casi sin dar tiempo ni a asimilarlo.

Y eso duele y mucho. Y de estos momentos, nacen las activaciones emocionales y en este caso, nace una muy seria y peligrosa: las ganas de recuperar.

Podemos llegar a pensar, que el mercado a corto plazo, ya no puede bajar más, que le “toca” un fuerte rebote, y que puede ser un buen momento para comprar algunos valores que están muy baratos para sacar unos beneficios y equilibrar nuestras cuentas. O incluso, pensar que es el momento para empezar a construir de nuevo una cartera, porque creemos que ya hemos tocado suelo.

Podemos, para querer recuperar de forma rápida nuestras pérdidas, adentrarnos en la operativa intradía, e ir a pelearnos en cada bandazo que el mercado va dando y con la fuerza con la que se producen esos movimientos, creyendo que esa extrema volatilidad nos puede dar grandes beneficios… y acaba convirtiéndose en lo que finalmente entierre nuestra cuenta de trading.

En ningún momento digo que sea bueno ni malo, abrir largos, cortos ni operar o dejar de operar a corto plazo, pero lo que sí hemos de ser conscientes es que sea lo que sea que hagamos, jamás debe estar bajo el mando de nuestras emociones, que las ganas de recuperar no sean el motor que inicie nuestra actividad en los mercados. Si se opera, que haya detrás unos fundamentos técnicos, no emocionales.

Si sentimos que lo que nos está moviendo es querer recuperar lo perdido (y amig@s, lo sabemos), lo mejor que podemos hacer en estos momentos, es apartarnos de las pantallas. No empezar nuevas batallas con el mercado, porque podemos salir con alguna cicatriz más de las que ya llevamos.

Momentos difíciles nos ha tocado vivir, tanto en nuestro día a día, como también en los mercados.

Momentos que requieren de calma, de frenar nuestras ganas de acción.

El mercado tarde o temprano, al igual que nuestra actividad diaria, volverá a normalizarse y con los ánimos más calmados y todo más tranquilizado, podremos volver a él, ya con más objetividad y con las emociones “desactivadas”.

Es mejor, preservar nuestro capital y las fuerzas que nos queden, para poder reconstruir en un futuro, que dejar que nuestras emociones nos acaben destruyendo económica y anímicamente.

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